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No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros. Paulo Coelho (1947-?) Escritor brasileño.

Periódico ABC

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  1. La Unión Europea que hoy conocemos pudo haber echado a andar más de 20 años antes de la firma del Tratado de Roma de 1957. A comienzos de los años 30 existía ya un proyecto, plasmado negro sobre blanco, para lograr la integración de los estados del viejo continente, que incluía tanto unión aduanera como monetaria e, incluso, la adopción por los ciudadanos de una «nacionalidad europea». Documentos que permanecieron amontonados bajo el polvo en un archivo de Bélgica revelan lo detallada que estaba la propuesta, impulsada en buena medida por los internacionalistas Paul Otlet –considerado el padre de la ciencia de la Documentación y precursor de la World Wide Web en la que se basa internet– y Henri La Fontaine, premio Nobel de la Paz en 1913. La subida al poder en Alemania de Adolf Hitler hizo embarrancar el plan. Paul Otlet, padre de la Documentación y precursor de la World Wide Web, fue un internacionalista que impulsó la idea de una Unión Europea en los años 30- ABC El catedrático de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Complutense de Madrid Félix Sagredo descubrió los papeles de aquel embrión de Unión Europea en los años 80, olvidados en el Mundaneum de la ciudad belga de Mons. Este es un centro creado precisamente por Otlet y La Fontaine a principios del siglo pasado con la aspiración de concentrar en él el conocimiento global y archivarlo de acuerdo al sistema de Clasificación Decimal Universal que ellos mismos impulsaron. Sagredo recibió entonces parte de esa documentación y la ha conservado en sus manos con el propósito de elaborar una tesis doctoral sobre el asunto. El tiempo fue pasando y ese trabajo fue quedando postergado por sus quehaceres diarios en la Universidad hasta que ahora, ya retirado, ha puesto el material a disposición de Carlos Fargas, licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de Harvard y doctor en Ciencias Económicas por la Universiadad Rey Juan Carlos, para que lleve a cabo él la tesis, que ya tiene avanzada. Además, lo ha compartido con ABC para divulgar la historia de lo que pudo ser aquella primitiva Unión Europea del periodo de entreguerras. Antídoto contra la guerra Tras el fin de la Gran Guerra en 1918, que había dejado una Europa devastada, comenzó a abrirse paso la idea de la fraternidad internacional como freno al estallido de nuevos conflictos. En esa línea se fundó en 1919 la Sociedad de Naciones, de la que Henri La Fontaine fue miembro, precisamente. Pero el movimiento internacionalista quería ir más lejos y constituir una «república metapolítica supranacional», que consistiría en una «unión mundial de inviduos contra las tiranías nacidas de la ficción de intereses colectivos nacionales y, eventualmente, internacionales». Según las «cartas constitutivas» de tal república que se plantearon ya en 1927, esta unión se elevaría «por encima de las naciones», si bien, se aclaraba, se trataría de una unión «puramente moral y espiritual» y no impondría a sus miembros ningún vínculo ni reivindicaría ningún estatuto que tuviera carácter legal o jurídico. Formulario para solicitar la «nacionalidad europea»Pero la idea tuvo una mayor concreción a comienzos de los años 30. El 23 de septiembre de 1930 se creó en Ginebra una «comisión de estudio para la Unión Europea» y en aquella época se llegó a elaborar una «proclamación de la nacionalidad federal europea». Su primer artículo dejaba bien clara la intención de la iniciativa de evitar que se volviera a las armas: «Los “europeos” quieren la paz», rezaba de forma escueta. Ese objetivo, explicaba el artículo 2 de la proclamación, debería establecerse a través de la creación entre las distintas nacionalidades europeas de «un vínculo común para la defensa de su “cultura común”, actualmente en peligro», alertaba. Entre los documentos a los que ha accedido este periódico hay incluso formularios para que los ciudadanos soliciten su nacionalidad europea. En los papeles existe, además, una relación de los 37 estados europeos que participarían en esta nueva unión, incluyendo en ellos tanto a Rusia como a Turquía. El «doro», la moneda común Hay otros rasgos que parecen calcados de la organización que décadas más tarde se llegaría a desarrollar. En este sentido, se hablaba de «unión aduanera» y también se preveía la creación de una moneda común, que, en lugar de euro, se iba a llamar «doro». En uno de los papeles se especifica que sería equivalente a un gramo de oro y que estaría sometido a las normas del sistema decimal. En otro se puede comprobar el valor de cambio con algunas de las distintas divisas nacionales. Así, 25 «centidoros» serían lo mismo que una peseta española, que un marco alemán, que un chelín inglés, que cuatro francos franceses y que 20 centavos de dólar estadounidense. Pero entonces llegó Hitler. Según explica Félix Sagredo, el líder nazi «se apuntó al carro internacionalista» y quiso capitalizarlo, ya que veía en esta unión continental una «una posibilidad de dominar a los pueblos de Europa», afirma el catedrático de Biblioteconomía. El propio Paul Otlet creyó que su ascenso al poder sería una oportunidad para que su sueño de una Europa integrada finalmente cuajase. El catedrático de Biblioteconomía Félix Sagredo halló en el Mundaneum de Mons (Bélgica) papeles del plan para una UE. En la imagen, con uno de ellos en la redacción de ABC- Ángel de Antonio Entre la documentación procedente del archivo de Mons figura la invitación a un debate en Bruselas organizado por la Tribuna de los Jóvenes el 24 de abril de 1933 y presentado por Otlet, con este elocuente título: «Tras el advenimiento de Hitler los Estados Unidos de Europa son posibles». «El proyecto se truncó por el interés del III Reich en unirse a la labor de los internacionalistas», asegura Sagredo. En ese sentido, Carlos Fargas agrega que «Hitler tenía ínfulas de acaparar» esa unión, lo que despertó «el miedo de los otros actores a darle ese poder». Tras fracasar el führer en el intento, «ya sabemos lo que aconteció después», apunta. La documentación sobre el frustrado plan de Unión Europea, señala, permite reflexionar hoy sobre el riesgo de que algo así «pudiera volver a pasar».
  2. Para el presidente del Parlamento Europeo el optimismo no está reñido con el realismo. Antonio Tajani cree que la UE es la base sobre la que asienta el estado del bienestar europeo. Pero que tampoco hay que cerrar los ojos ante los nuevos problemas e inquietudes que agobian a los ciudadanos. Cree que ha llegado el momento de poner los pies en la tierra y buscar soluciones prácticas para retos candentes. Usted tenía cuatro años apenas cuando se firmó el Tratado de Roma. ¿Se ha parado a pensar alguna vez qué habría cambiado si Italia no hubiera formado parte o si ese proyecto no hubiera nacido? Habría sido peor, porque este acuerdo ayudó al desarrollo económico, ayudo a que los ciudadanos puedan visitar todos los países de la Unión sin pasaporte y sin cambio de moneda. Hace muchos años para ir a España había que cambiar de liras a pesetas y llevar pasaporte. Eso es muy importante para los jóvenes. Ahora hablamos más idiomas. Y es importante estar aquí porque Europa es la única región del mundo donde la libertad es el valor mas importante. Es la única zona del mundo donde no hay pena de muerte. Y estas son las cosas por las que defendemos a la Unión Europea. Probablemente los fundadores jamás imaginaron que después de 60 años habríamos llegado donde estamos ¿o si? Europa ha hecho muchas cosas buenas fundamentales para los ciudadanos, pero ha cometido también muchos errores. Ahora los ciudadanos creen que los errores son la parte más importante. Por eso es necesario cambiar, pues si no cambiamos los ciudadanos van a dirigirse hacia los partidos populistas. Los ciudadanos piden buenas respuestas y soluciones a los problemas importantes como la crisis y el paro juvenil, la lucha contra el terrorismo. Hay problemas con la inmigración. En España lo sabéis bien porque tenéis Ceuta y Melilla. En Italia tenemos siete mil kilómetros de costa. Es un problema que a los ciudadnos les parece súper complicado y si no hacemos más... también Europa pierde sus valores, su posición y su imagen. Pero cambiar a Europa no quiere decir matarla. Matar a Europa sería el mayor error que podrían cometer los europeos. Precisamente en estos momentos del trauma del Brexit, con el inminente comienzo del proceso de salida del Reino Unido, ¿cree que existe un riesgo real de que la UE desaparezca? No creo que haya un riesgo real, pero el problema existe. El Brexit puede llegar a ayudar a los demás países a permanecer unidos porque cuando vemos la decisión de un país de salir de la UE nos damos cuenta de lo que puede pasar. No sera fácil para ellos ni para nosotros. Ahora nos toca defender los intereses de los europeos y después hablar con Londres para ver cómo podemos arreglar las relaciones en los proximos años. Es un país hermano, pero no es lo mismo estar dentro de la UE que fuera de la UE. Ellos dejan la UE, pero Londres seguirá siendo una capital europea. Yo creo que con el Brexit España va a subir mucho, va a ser uno de los protagonistas de la accion europea en los proximos diez años. España e Italia pueden jugar un papel súper importante en los proximos diez años, como protagonistas del desarrollo de Europa y del cambio en la Unión Europea y por eso creo que es importante trabajar juntos en esta dirección. Precisamente España e Italia forman parte del núcleo de los que han lanzado la idea de la Europa de dos velocidades, pero que ha sido recibida con reticencia por parte de los países del centro y el este de Europa. ¿Qué le parece esta idea de la Europa de dos velocidades? Es importante ver qué hacen esos cuatro países. Se puede hacer todo en el interior de los tratados. Si España, Italia, Francia y Alemania piensan trabajar juntos para ir adelante y llamar después a los demás países a unirse, eso me parece un buen trabajo. Ir adelante los primeros, si es para poner a los demás en una esquina, eso no puede ser; si los cuatro trabajan para ayudar a los otros, eso puede ser una buena idea. Le he escuchado muchas veces desde los tiempos en que era comisario, que lo importante es presentar a los ciudadanos soluciones reales. ¿Qué puede hacer el Parlamento Europeo para responder a esas demandas de los ciudadanos? Hacer las cosas bien y rápidamente. Un Parlamento rápido y que trabaja bien para contestar a las preguntas de los ciudadanos. Lo hemos hecho por ejemplo con la lucha contra el terrorismo, aprobando el registro de nombres de pasajeros que sirve para saber si hay personas que hacen viajes «peligrosos». Quiero decir relacionados con el terrorismo, lo que es una muestra de que podemos hacer cosas buenas, desarrollar la economía, defender la lucha contra el cambio climático, en contra el paro juvenil, creo que hemos hecho bien aprobando el acuerdo con Canadá, en su última versión, que ayudará a las pymes no a las multinacionales americanas como dicen, sino que ayudará a los países a luchar contra el paro. Eso son cosas concretas y creo que en los próximos meses podríamos hacer más cosas en esta dirección. Y las demás instituciones, que usted conoce bien, ¿qué pueden hacer? Hacer más polìtica y más política europea, porque hasta ahora Europa ha hecho muchas cosas positivas, pero son cosas pequeñas, muchísimas reglas que no les gustan a los ciudadanos. Creo en el principio de subsidiariedad y creo que es importante que Europa trabaje para resolver los problemas que no pueden resolver los gobiernos de los Estados miembros ni las autonomías locales o los alcaldes, como la defensa, la lucha contra la inmigración irregular, como la lucha contra el terrorismo, una estrategia en favor de la economía real, un gobierno económico, la union bancaria, eso es lo importante. Y también hay que decir que fue un error dejar tanta iniciativa a los funcionarios, a la burocracia. Cuando la política es fuerte, la burocracia baja su arrogancia. Los funcionarios piden tambien a los políticos orientaciones, la dirección que seguir, que decidan. Si los políticos no lo hacen, deciden ellos y si lo hacen los burócratas pueden hacer daño. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha defendido una Europa más social en la cumbre de Roma. ¿Cree que tiene razón? Por supuesto, el objetivo de todos es ayudar a los ciudadanos. Cuando defiendo a las empresas no es porque el objetivo son los empresarios, sino los trabajadores, porque si no hay empresas, hay paro; si no hay pymes, hay paro; si no hay autónomos, hay paro. Por eso creo que es importante empujar en favor de la economía real, pero el objetivo final es la economía social de mercado. El mercado es el instrumento para hacer una mayor política social. Por último, ¿cómo se imagina la UE dentro de 60 años? Vamos a ver. Si lo hacemos bien, Europa podría ser la solución de los grandes problemas, podremos trabajar bien. Si no estamos unidos, como dice un poema argentino, «los otros se nos comen». Y nosotros no podemos perder el partido global con Estados Unidos, Rusia, China o la India. Para defender a quinientos millones de europeos es importante estar juntos. La unidad de Europa es el valor más importante. Es nuestra historia, nuestra dignidad, tenemos los mismos valores y el valor más importante es la libertad. Nadie defiende la libertad como lo hace Europa.
  3. Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, es un político tranquilo, infinitamente más preocupado de los resultados que de las gesticulaciones. De hecho, este antiguo periodista y piloto militar es uno de los responsables europeos más discretos del panorama político bruselense, lo que no le ha impedido llevar a cabo prácticamente todos los proyectos que se ha propuesto. No quiere decir que carezca de ideología, solo que nunca da la impresión de actuar intentando anular al otro. Su acción se basa más en cultivar un arsenal incontable de amistades y buenas relaciones que en la tradicional lucha ideológica. Y eso pese a la pesada carga que supone el haber llegado a este mundo a través del inefable Silvio Berlusconi, que vive sus últimos años como una sombra de la que todo el mundo quiere alejarse. «Hoy me siento orgulloso de ser europeo», ha escrito en su cuenta de twitterFiel a su estilo, en la conmemoración de los 60 años del Tratado de Roma, Tajani no pronunció una palabra más alta que otra, se refirió expresamente a su voluntad de defender al pueblo europeo, al que el Parlamento que preside representa, y nadie pudo sentir que se estaba comportando más como italiano que como europeo. Si acaso, se le podría haber acusado de nuevo de exhibir sus ilimitadas simpatías hacia España, al mencionar expresamente a Trajano, un emperador que llegó a Roma desde la vieja Hispania como el ejemplo de alguien que no estaba presidiendo un imperio sino una idea, una civilización, un mundo en el que sus ciudadanos comparten los valores esenciales, como sucede ahora en esta Europa que debate ahora su futuro. En su cuenta personal de twitter también lo dejó claro al decir que «hoy me siento orgulloso de ser europeo». Y, sin embargo, de esa contención, esa claridad simple, se le vio como un dirigente de estatura, tal vez como un buen futuro presidente de la República italiana. El que en su juventud fue partidario de la restauración de la monarquía, ha entendido bien qué significa servir y representar a los ciudadanos respetando las instituciones.
  4. El español Toni Bou (Repsol Honda), defensor del título, sumó una nueva victoria en la prueba de Marsella (Francia) del Mundial de trial en pista cubierta. Bou dio un paso hacia su vigésimo primer título universal con su triunfo 51 'indoor' y el 140 en el total, al superar a sus compatriotas Adam Raga y Albert Cabestany. El campeón, que ya había ganado las pruebas de Barcelona y de Wiener Neustadt (Austria), tiene todo a favor para sumar una nueva corona el próximo viernes en Niza. Bou accedió a la final tercero con 5 puntos, por los dos de Raga y los cuatro de Cabestany. A final sumó la victoria con ocho, por los 9 de Raga y los 17 de Cabestany.
  5. España afronta la semana del Presupuesto bajo el «shock» de la nevada en Madrid (un prodigio como la «Nieve en Cádiz» que le valiera el Cavia a Pemán) y la grosería en el Congreso de Pablemos, que debía hacer el papel de El Torete y ha hecho el de Tourette. –¡Qué modales! ¡Qué lenguaje! –se santiguaba el beaterío, como hacen las monjas con los niños en esos colegios españoles que castigan la grosería y pasan por alto la crueldad. Hombre, bastante peor hablado que Pablemos era Indalecio Prieto, quien, además, iba al escaño con pistola, y hoy tiene en la Castellana una estatua más gorda que la de Castelar. Madariaga supone que «Don Inda» cultivaba la rudeza por darse perfil y relieve, pero también por mero placer de niño juguetón que se divierte asustando a sus tías, y la tía, para él, era Fernando de los Ríos, alias Don Suave, por su atildamiento como de liberal del Consenso barajando con el meñique emparedados en Embassy. –Prieto se regodeaba soltando en presencia de Don Suave las palabrotas más obscenas y blasfemas. El chinche era Casares Quiroga (el de ahí tenéis las armas, cuando el 18 de julio, que yo marcho a La Coruña), pulcro de aspecto, pero aficionado al lenguaje vitriólico: donde Prieto dejaba la obscenidad, Casares la recogía doblando la apuesta sobre el tapete de Don Suave, que, acaso por este «mobbing», daba la impresión de que era bizco, y no lo era. Por entonces (y esto lo habrá oído contar Pablemos en su casa), José Antonio, admirador de Prieto, en su parlamento sobre la Reforma agraria mentó el caso de una cacica de Narros del Puerto que a las causas de desahucio del Código Civil añadía: «La dueña podrá desahuciar a los colonos que fuesen mal hablados». La continuación de la oratoria soez de Prieto por otros medios fue Queipo en Radio Sevilla. Cómo sería la cosa que Franco ordenó a los académicos enterrar sus tacos en cursilería radiofónica. El resultado, entre Torete y Don Suave, es la generación de Pablemos. Ignacio Ruiz Quintano
  6. El hombre que ha disparado este sábado a dos personas, matando a una, en un autobús en Las Vegas ha sido detenido por la Policía local, en un episodio que ha durado más de cuatro horas, han informado las autoridades locales. Según publica la cadena CNN, el portavoz policial Larry Hadfield ha confirmado la muerte de una de las víctimas, mientras que la otra ha sido hospitalizada con heridas que carecían de gravedad. El supuesto autor del ataque permaneció en el autobús, ya vació, durante horas, mientras un equipo de negociadores y de fuerzas de seguridad llegaron al centro de Las Vegas, lo que ha supuesto el cierre al tráfico de uno de los bulevares más reconocidos de la ciudad estadounidense. En torno a las 3.00 de la tarde, hora local, el hombre, que estaba armado con una pistola, se ha rendido a las autoridades policiales. Hadfield ha informado de que este episodio no era considerado un ataque terrorista, ni estaba relacionado con un atraco este mismo sábado al casino Bellagio.
  7. Cada martes, en La Moncloa cruzan los dedos ante las votaciones del Congreso, sobre todo cuando afectan a las reformas que aprobó el Gobierno de Rajoy la anterior legislatura. El fantasma de la derogación de la reforma laboral, la Lomce o la ley de Seguridad Ciudadana se pasea por la Cámara ante un Gobierno en minoría que cuando se le acaba el recurso al veto previo, por razones presupuestarias, poco más puede hacer. Pese a todo, en La Moncloa creen que sus reformas sobrevivirán a esta complicada legislatura, aunque el presidente asume que tendrán que negociar «mejoras». «El PNV pide la reforma de la ley, y el PSOE, su derogación»Esta semana se sometió a examen la ley de Seguridad Ciudadana, conocida por la oposición como «ley mordaza». El Pleno debatió sobre dos proposiciones de ley, una del PNV y otra del PSOE, y ambas pasaron el primer trámite parlamentario, pese al rechazo de los populares. Con un matiz: el PNV pide la reforma de la ley, y el PSOE, su derogación. Y es ahí donde se agarra el Gobierno de Rajoy: en la división de la oposición. El Ejecutivo confía en que la oposición no tenga votos suficientes para tumbar sus grandes reformas, aunque sí para introducir cambios en ellas. En La Moncloa creen que la diferencia de criterio del PNV y el PSOE no es casual: es ideológica. Y por ideología, los populares subrayan que en el Congreso hay una mayoría clara del centro-derecha, como se vio en una votación reciente, contra los «okupas», en la que se unieron el PP, Ciudadanos, el PDECat y el PNV y doblaron el pulso a la izquierda. Es ese voto «ideológico» el que hará muy difícil, según el Gobierno, que puedan unirse todos los grupos contra el PP para derogar sus grandes reformas. «Cuando no hay interferencias en los votos de los grupos, la mayoría está de nuestro lado», aseguran. El problema es que esas «interferencias» existen, por ejemplo en el caso del PDECat, cuyo afán por el independentismo y por tumbar al Gobierno está pudiendo más que su ideología de centro-derecha en muchas votaciones. Antonio Hernando, portavoz del PSOE- JAIME GARcÍA El Gobierno, pues, ve con cierto optimismo el futuro de las «reformas estructurales» que puso en marcha Rajoy. Pero asume que solo se permitirá su permanencia si hay cambios o «mejoras». Y el Ejecutivo está dispuesto a negociarlas en todas las leyes, siempre que no las desvirtúen. «No debemos revertir las reformas adoptadas, sino seguir avanzando y, si es posible, mejorarlas», afirmó Rajoy en el Congreso en su última comparecencia. C’s: quiere incluir al PP Desde los principales partidos de la oposición se reconoce, efectivamente, que la diferencia de posiciones existe y que el acuerdo no será sencillo. Pero tanto el PSOE como Ciudadanos y el PNV coinciden en que más importante que eso es la necesidad compartida por toda la oposición de que la Ley de Seguridad Ciudadana debe de modificarse cuanto antes y se muestran convencidos de que esta coincidencia actuará como motor para impulsar un acuerdo durante la ponencia. «El resultado no será el que quiere ERC (la derogación total) pero seguro que tampoco el que quiera el Partido Popular. Será un texto en el término medio entre la mayoría que resulte más factible», subrayan fuentes socialistas. Desde Ciudadanos, por su parte, se apuesta por la importancia de que una ley tan delicada como la de Seguridad Ciudadana cuente con el apoyo más amplio posible en la Cámara para que cuente con estabilidad. Y para ello apuestan por incluir al PP en la solución aunque admiten la distancia que, en este tema, le separa del PSOE.
  8. En todo caso, la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana es uno de los objetivos más importantes que se ha marcado la oposición pero no el único. Un total de 69 proposiciones de ley de la oposición guardan turno para poder ser debatidas y sometidas a votación en el Pleno del Congreso. La mayoría se encuentra a la espera de la preceptiva contestación del Gobierno sobre su afección presupuestaria, el único resquicio constitucional al que puede aferrarse el Ejecutivo de Mariano Rajoy para vetar una iniciativa de la oposición. Entre ellas, se distingue una clara ofensiva de PSOE y Podemos en materia energética: con proposiciones de ley de los socialistas para impedir la reapertura de centrales nucleares y de Podemos para cerrarlas o poner fin a la pobreza energética de los consumidores de gas. En clave territorial Pero los socialistas también van a defender proposiciones de ley en clave territorial como una del PSOE para el reconocimiento de la pluralidad lingüística, en materia social para regular la eutanasia o recuperar la atención a las personas dependientes. En otros ámbitos los socialistas aspiran a reformar el sistema de nombramientos de RTVE. Podemos, por su parte, defenderá la regulación de la utilización y control de los créditos destinados a gastos reservados, la prohibición de la mercantilización de derechos concesionales de agua y abogará por la derogación del plazo máximo previsto para la instrucción en la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Y el PNV impulsa la reforma del Poder Judicial. Además de todo ello, los socialistas prometen desde el pasado periodo de sesiones la presentación de una extensa batería de iniciativas para demoler por partes la reforma laboral del PP. Y todo esto dentro del actual periodo de sesiones.
  9. Los gastos de impresión del programa electoral «estilo Ikea» de Podemos sufragado a través de la Fundación Instituto 25 de Mayo para la Democracia se encuentra en fase preliminar en la Sección de Enjuiciamiento del Tribunal de Cuentas. «Se ha realizado la providencia de emplazamiento y edictos para que los interesados se personen -o sus representantes legales- en el plazo establecido por el Tribunal. Según avance el proceso, se determinara si se sigue adelante con la demanda en función de la documentación que aporten las partes», detalla su departamento de Comunicación. De este modo, el Tribunal determinará la responsabilidad contable de imprimir 30.000 ejemplares del catálogo de Podemos para el 26-J con el lema «la sonrisa de un país» abonado por la Fundación populista con dos facturas por un total de 22.062,64 euros. Estos gastos, junto a 3.625 banderas con el logotipo de Unidos Podemos por valor de 10.989, 83 euros, deberían constar como gastos en actividad electoral de la coalición, como marca la legislación de régimen electoral. El Tribunal de Cuentas decidirá si hay irregularidad y qué tipo de sanción se deriva. Si estamos ante un delito de falsedad contable solo lo podrá decidir un juez de lo penal, evaluando si en los gastos declarados abiertamente en la Fundación no había ánimo de ocultación. En la sexta sesión de la Comisión de Calidad Democrática, contra la Corrupción y Reformas Institucionales y Legales del Congreso de los Diputados, el responsable de finanzas de Podemos, que es además uno de los administradores legales de la campaña del 26-J, Daniel de Frutos, explicó que «las fundaciones son entidades jurídicas propias que tienen permitido realizar actividades mercantiles». «Nuestra Fundación gestiona el merchandising, de hecho lo tenemos en la tienda online, donde se puede comprar el famoso catálogo programa a un precio bastante razonable. Por otro lado están los gastos electorales del 26-J, que han sido entregados al Tribunal de Cuentas. No entendemos este revuelo, cuando estamos hablando de la venta de un producto más en la tienda». Es el mismo argumento que trazó la portavoz parlamentaria de Unidos Podemos, Irene Montero, dando un paso más al afirmar que era «mentira» la información que publicó ABC. Según los dirigentes de la coalición, la operación no tuvo nada que ver con su gasto electoral, cuando todos los datos de que la Fundación usó sus fondos para imprimir esos catálogos se reflejan en su portal de transparencia en distintas facturas, donde se detalla claramente como concepto «Elecciones Generales Congreso y Senado 2016». Daniel de Frutos, quien sería la persona que tendría que responder si hubiera alguna irregularidad por no incluir los gastos de 33.000 euros en propaganda de la impresión del catálogo y las banderas, aportó un «dato demoledor» de falta de transparencia. «El 88% de las fundaciones no tienen página web y no facilitan sus estatutos ni publica su código de buen gobierno», como hace el Instituto. «Agujeros negros» Los portavoces en la comisión preguntaron por el papel de las fundaciones haciendo hincapié en la información publicada por ABC, ya que sus funciones son distintas a las de las formaciones políticas. Concretamente el Instituto 25-M reza en sus estatutos fines sociales y culturales, con la «promoción y profundización en los principios democráticos y los derechos humanos», nada que ver con el merchandising. Tanto Ignacio Prendes de Ciudadanos como Artemi Rallo del PSOE definieron a las «fundaciones como los agujeros negros de la actual normativa en la financiación de partidos políticos» al no tener sus límites. Aunque fue el portavoz del PP, Eloy Suárez, quien fue más duro al preguntarse si la ley acota suficientemente usar «este tipo de subterfugio». No sabe si es «una innovación de Podemos o retorcer la ley», porque «el merchandising también es un gasto electoral» y estarían intentando «abrir una ventana a un fraude de ley». También se refirió a las palabras de Pablo Echenique, que insistió en una entrevista en RNE que «todo es perfectamente legal» y que «el famoso catálogo lo vendíamos a 1,80 euros, y uno no puede vender material pagado con la subvención electoral», recordándole que su explicación «no tiene un pase» y es como «lo de la asistente que paga en B».
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